Foto: Grupo de Buitres muy cerca del pueblo de Espinama.
La actual estrategia de gestión de los cadáveres de animales muertos en el campo llevada a cabo por la administración es una seria amenaza para el mantenimiento de la biodiversidad natural. El censo de buitres a comenzado a descender en algunas colonias ocasionado por la exagerada política sanitaria, lo que ha provocado que se hallan disparado los casos de ataques de buitres al ganado vivo, especialmente crías o hembras recién paridas. La presencia de rapaces carroñeras en un ecosistema es el reflejo del buen estado de conservación de nuestro patrimonio natural.
Los expertos advierten que el sistema actual de recogida, transporte e incineración de cadáveres no es sostenible a medio o largo plazo, ni desde el punto de vista económico ni desde el energético ni del ambiental.
¿Qué podemos hacer entonces? Algo tan sencillo como lo que hemos venido haciendo a lo largo de los últimos 10.000 años. Apoyar la ganadería extensiva como uno de los principales pilares generadores de biodiversidad, incorporando medidas que favorezcan su viabilidad, como permitir el abandono de los animales muertos en el campo, al menos en los espacios protegidos.
De esta manera tendremos más buitres en un campo donde podrán seguir cumpliendo su labor de limpiadores naturales de cadáveres, beneficiándonos al mismo tiempo de una ganadería de mayor calidad, más sana y por ello con menor cantidad de fármacos y otras sustancias peligrosas.










