Una aventura de VALENTÍN VALDÉS Y SAMUEL CASTILLO
Por VALENTÍN VALDÉS
“Fui a Picos buscando la sensación de volar sin despegar los pies del suelo, pero también buscando el silencio, olvidando todo lo demás, buscando esos colores, esas formas en la roca , las nubes, los últimos rayos de sol , el cielo estrellado …. Y piensas ….. como cambia todo cuando desconectas pero comprendí que estaba equivocado , la naturaleza nunca cambia sino que cambia la manera de percibirla , somos nosotros quiénes cambiamos” -Valentín Valdés-
Uno de los rincones más agrestes del macizo central y una de las más grandes actividades de cresta que se pueden realizar por los Picos de europa. Una arista que nos permite comunicar el precioso pico Los Cabrones con el techo de Picos, Torrecerredo, en un recorrido aéreo y majestuoso. Nuestros amigos Valentín Valdés y Samuel Castillo lo han realizado recientemente. Valentín nos relata la aventura a continuación:

Saldremos de Fuente De a las 16:00 por lo que contamos con unas 4 horas de luz natural y teniendo que encontrar un lugar donde pasar la fría noche pues dormiremos al raso a más de 2000 mtrs, para ello tendremos que llevar mucho material y la comida necesaria para varios días, incluyendo por supuesto mucha agua unos 10 litros, todo ello genera un montón de peso unos 20 kg por mochila incluyendo cuerdas y material de escalada.
La travesía discurre desde Fuente De en dirección a la base del pico tesorero dejando atrás Cabaña Verónica con el característico brillo acerado de su cúpula y damos un último vistazo al valle de Liébana desde el collado del Pico Tesorero adentrándonos así en lo mas profundo de picos, un paisaje desértico de piedra caliza afilada y fría que pondrá a prueba nuestros límites y donde lo más sorprendente es el silencio.

Las horas trascurren lentas, sin prisa, nosotros ansiosos de llegar antes que caiga la noche, pero también disfrutando de la soledad y las tonalidades que la piedra nos va mostrando a medida que el sol se oculta lentamente en el horizonte, cansados y marcados ya a estas alturas por el esfuerzo y peso soportado por nuestras espaldas .


La decisión fue difícil pero continuamos para realizar la cresta en poco más de una hora y media sin apenas aliento y sin parar a disfrutar lo que nos hubiera gustado, pero muy concentrados en la progresión hacia la cresta.














