En el tema de los aludes la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ‘clavó’ su pronóstico. Desde el viernes avisa de que las carreteras de Picos de Europa corren riesgo de sufrir grandes avalanchas, una incidencia que está extendiéndose al resto de pasos de cordillera.
La Aemet tiene bien estudiados los aludes. En una guía describe que su base es un manto nivoso formado por capas de distinto grosor, acumuladas tras varios días. En este caso la región lleva doce días de nevadas. El viento, la temperatura, la humedad, el sol y la lluvia van transformando su consistencia. Aemet hace una distinción: «Para que este desprendimiento se considere alud propiamente dicho, debe movilizar al menos cien metros cúbicos de nieve y recorrer por lo menos cincuenta metros». Si las dimensiones son inferiores, al corrimiento se lo llama «purga o colada», y «es prácticamente inofensiva para las personas, mientras que el alud, incluso pequeño, puede enterrar, herir o matar a una persona».










