Organizado por las Escuelas Comarcales de Música y Baile Tradicional de Liébana. Jueves 28 de diciemdre a las 16:00 h. En el aula del convento de San Raimundo de Potes.
Segun cuenta la tradición, hasta la
posguerra civil, en las fiestas de Nochevieja y de Año Nuevo de las aldeas lebaniegas , tras cenar con sus familias, los mozos
desafiaban el frío de la noche (y luego de la mañana) para dedicarse a recorrer, puerta
por puerta, todas las casas de la aldea, alertando de su presencia a los vecinos con el
grito:
¡Deo gracias!
No es descortesía
ni desobediencia
a la puerta de un caballero
llamar un hombre
sin permiso ni licencia.
¿Rezamos, cantamos,
lloramos o qué hacemos?
Si durante el año se había producido alguna desgracia o alguna muerte en la casa,
los mozos rezaban alguna oración piadosa y deseaban ánimos y mejor año a los
moradores. Si no se guardaba ningún luto, lo normal era cantar alguno o varios de los
tres cantos que componían el repertorio «de aguinaldos» de la aldea, tras lo cual
recibían, en sacos o en cestos, los huevos, chorizos e incluso el dinero que les
entregaban los destinatarios de los cantos.










